Inicio del sendero de Los Chorradores en Navarrés.

No deja de sorprendernos la belleza de la naturaleza y es por ello que cada vez que tenemos oportunidad nos escapamos del mundanal ruido para refugiarnos en alguno de los muchos y preciosos parajes naturales que la provincia de València ofrece a los amantes del senderismo. En esta ocasión, Dosenelcamino.blog se desplazó a los Chorradores de Navarrés.

A una hora de la ciudad se encuentra este peculiar sendero rodeado de cascadas y manantiales que sorprenden al visitante en un entorno frondoso y rebosante de paz.

El recorrido comienza en la A-7 en dirección Alicante hasta la salida 396 donde nos desviaremos por la CV590 durante unos 20 minutos hasta llegar al pueblo de Navarrés.

La visita puede iniciarse desde el núcleo urbano o como en nuestro caso desde el aparcamiento de El Chorrador, a un par de kilómetros de la localidad en dirección a Quesa.

Es recomendable para todas las edades y de escasa dificultad. Apenas unos diez kilómetros, si se hace el itinerario circular, aunque existen varias rutas que parten del propio sendero que requieren de más preparación y tiempo.

Aparcado el vehículo, con las mochilas preparadas y nuestras “chirucas” puestas, nos dirigimos hacia el sendero que a modo de trinchera sinuosa nos va introduciendo en un mundo mágico rodeado de paredes arcillosas.

Fuente Clara, en el sendero de los Chorradores de Navarrés.

La primera parada, a los pocos minutos de iniciado el recorrido, es la Fuente Clara. Nos impresiona una maravillosa cortina de vegetación y agua que esconde este manantial de gran belleza. El incesante rumor de las gotas y la luz que las atraviesa forman un espectáculo digno de ver.

La cueva que se vislumbra tras un bosque de raíces húmedas despierta nuestra curiosidad para aproximarnos un poco más y refrescarnos con el agua cristalina.

El salto del Chorrador en Navarrés.

El sendero continúa en un remanso de paz hasta llegar al Chorrador. Un salto de agua que dadas las fechas de nuestra visita (en noviembre y tras un episodio de fuertes lluvias) se mostraba con todo su esplendor.

Salto del Chorrador.

Un lugar de increíble belleza que nos invita a disfrutar del momento. El ensordecedor ruido de la cascada nos deja sin habla.

El sendero tiene varios puentes de madera para cruzar el riachuelo.

Seguimos el camino que ahora se ensancha bordeando el río hasta llegar a un pequeño azud rodeado de una gran arboleda tras cruzar varios pasos de madera en los que el amante de la fotografía podrá disfrutar de los mejores encuadres.

El pequeño estanque, lleno de peces, es un excelente lugar para disfrutar de la paz y la tranquilidad que en este paraje protegido se respiran.

El sendero continua paralelo al riachuelo hasta que llegamos a la Fuente de la Higuera en un extremo de una gran explanada. Tres caños de agua transparente nos invitan a mojarnos la cara y hacer una nueva parada para contemplar este lugar de gran belleza.

Hasta aquí llega el sendero de los Chorradores, aunque, como hemos comentado, son varios los GR que parten de este punto: al Mirador de Escalona, a 2,36 kilómetros; al Salto Molina, a 5,6 km, y al municipio de Quesa, un poco más retirado, a unos 6,3 kilómetros.

Parada obligatoria en la Fuente de la Higuera.

En resumen, una escapada muy próxima a València, de escasa dificultad y de gran belleza, que, sin duda, merece la pena realizar.

El Rivet, un bosque mágico

Un paseo mágico por el bosque de El Rivet, en Benassal.

Visitar el paraje natural de El Rivet en Benassal es adentrarse en un mundo encantado y de ensueño. Un lugar mágico donde se para el tiempo, donde es un placer escuchar el martilleo del pico picapinos y contemplar la belleza de las orquídeas endémicas de la zona. Un enclave protegido desde 2005, de unas 16 hectáreas, que asombra a todos por sus impresionantes paisajes.

A tan solo hora y medio de València, por la CV-15, el amante de la naturaleza tiene una cita obligada en este robledal de gran valor ecológico, con ejemplares singulares de gran porte, entre los que se encuentran cuatro (dos robles valencianos, una carrasca y una hiedra) considerados monumentales.

Carrasca centenaria en El Rivet.

El bosque del Rivet cuenta con una microrreserva que se puede visitar y cuyo recorrido está señalizado con cartelería con detalles de algunos ejemplares y una pequeña reseña.

A escasos tres kilómetros del municipio castellonense de Benassal, de unos mil habitantes, el visitante puede iniciar su particular periplo en la oficina de información de la que también parten visitas guiadas.

Una vez iniciado el itinerario, nos adentramos en los dominios del robledal y del quejigo, o roble valenciano, antaño abundante por todo el territorio y del que ahora quedan pocos ejemplares.

Seguimos una senda que nos guía por la microrreserva, de unas dos hectáreas, y desde la que podemos contemplar algunas de las carrascas majestuosas de gran tamaño que aquí se encuentran.

El cantar de los pájaros nos acompaña mientras no paramos de asombrarnos de la belleza del paisaje. Nos trasladamos a un mundo paralelo al de nuestra cotidianidad en el que, por un momento, si nos fijamos bien, podemos vislumbrar la sombra de un trasgo que se nos cruza.

Caminamos en lo que fue una dehesa cuando la trashumancia aún era una actividad frecuente en estas tierras del Alt Maestrat. Ahora, gracias a la protección que le otorga la acreditación de microrreserva, podemos disfrutar de endemismos como la violeta, la escabiosa mordida o las orquídeas Listera ovata y Dactylorhiza. Verdaderas joyas que con sus vivos colores adornan de manera ejemplar el lugar.

El paseo se antoja despacio, saboreando aquí y allá lo que la naturaleza nos ofrece con el propósito de guardar para siempre las imágenes inigualables de las que estamos disfrutando.

Riachuelos y manantiales salen a nuestro encuentro, mientras caemos en la tentación de abrazarnos al tronco inabarcable de un quejigo enorme y, a buen seguro, centenario.

Cerramos los ojos y escuchamos lo que desde su interior nos cuenta. Nos habla del zorro y del jabalí que por aquí andan en el silencio de la noche fría y húmeda propia del clima de montaña de la zona.

El recorrido llega a su fin, aunque son casi infinitos los recovecos por explorar en este rincón mágico de Castelló. Una experiencia única que enriquece el alma de todo aquel que tenga la suerte de visitarlo.

Amanecer en las playas de Oliva.

Mar, naturaleza e historia. Tres palabras que definen nuestro gran descubrimiento de este verano tan atípico. Dosenelcamino.blog disfrutó de cuatro días en uno de los enclaves costeros más sorprendentes de la Comunitat Valenciana.

Nos referimos a Oliva, un municipio de la comarca de la Safor que a tan solo 80 kilómetros de València ofrece al visitante un turismo de calidad, alejado de las grandes masificaciones.

En nuestra corta, pero intensa visita, nos sorprendieron sus playas, sus dunas, su riqueza paisajística y su centro histórico.

Aguas trasparentes y extensos arenales invitan a descansar

A menos de una hora de la capital del Turia, se encuentra este verdadero paraíso de aguas trasparentes y extensos arenales que invita a descansar a lo largo de sus 8,5 kilómetros de playa.

Acceso a la playa desde el camping Kikopark.

Un lugar privilegiado que, a buen seguro, no decepcionará al visitante que huye del mundanal ruido de la gran ciudad y que anhela la tranquilidad que aquí puede encontrar.

Al norte, la playa de Terranova; en la zona centro, las de Pau-Pi y Aigua Blanca; y al sur, las de Rabdell, Aigua Morta y les Deveses, ofrecen al turista algunos de los pocos puntos de la costa mediterránea que aún se conservan casi vírgenes con dunas milenarias y arena fina.

Playas muy familiares de acceso fácil y poco profundo que invitan a tumbarse a la orilla mientras nos dejamos mecer por pequeñas olas en un mar cristalino.

Nos dejamos imbuir de la paz y el sosiego que aquí se disfrutan bajo los rigores propios de la canícula.

Oliva es un lugar para desconectar no solo en sus playas sino también en su centro histórico. Un enmarañado conjunto de calles empedradas y angostas por el que el visitante puede entrever el rico pasado medieval de esta ciudad.

Tres recorridos perfectamente señalizados que parten de la plaza Alonso nos permiten descubrir la historia, la arquitectura y la idosincrasia de este pueblo, cuyos orígenes se remontan a la conquista musulmana del siglo VIII.

El itinerario de La Vila, de unos 90 minutos, discurre por el barrio de los primeros pobladores cristianos tras la reconquista de Jaume I a mediados del siglo XIII.

De las torres y murallas defensivas quedan pocos restos, aunque sí de posteriores casonas nobiliarias y del palacio de los señores de Centelles (siglo XVI), muestra de la mejor arquitectura renacentista. También sobresalen el portal de la Virgen María y la calle Molí, donde estaba situado el antiguo molino y en cuya pared se puede contemplar un mural cerámico que hace mención a la importancia de la caña de azúcar en la comarca.

Una de las calles del barrio del Raval, de Oliva.

El segundo itinerario propuesto es el del Raval, de unos 120 minutos, en el que el visitante discurrirá por un entresijo de callejuelas en lo que fue el antiguo barrio de los moriscos tras la reconquista cristiana.

Casas encaladas de muros gruesos definen un modelo arquitectónico propio entre empinadas y enrevesadas calles. La paz y el silencio lo dominan todo en un recorrido que trasladará al visitante a épocas pasadas en la que reinaba la convivencia entre cristianos y musulmanes.

Destacan la Casa Abadía, un edificio de origen múdejar; la iglesia de Sant Roc, que tiene sus raíces en la comunidad musulmana del siglo XV, y la calle de la Hoz, característica por sus casas construidas sobre la roca. También es de obligada visita la calle del Pou d’Alzina, cuyo pozo que le da nombre atrae la atención a cualquiera que por allí pase.

Por último, es recomendable el itinerario de Gerreria-Pinet, posterior al siglo XVIII, y en el que el visitante disfrutará de la paz y la tranquilidad de sus calles. Merece la pena visitar la ermita de Sant Vicent y la plaza de Vista Hermosa.

Oliva también es un destino ideal para los amantes de la naturaleza

Pero Oliva no solo ofrece playa e historia, sino que también es un destino ideal para los amantes de la naturaleza, que podrán disfrutar del parque natural de la marjal Pego-Oliva y del manantial de La Font Salada, donde poder bañarse tanto en invierno como en verano, pues la temperatura no varía. A todo ello se unen rutas de senderismo y cicloturismo, además de una amplia oferta deportiva con actividades náuticas, equitación y golf.

La oferta hotelera es rica y variada como corresponde a un importante municipio costero. En nuestro caso, no obstante, nos decantamos por la alternativa del camping. En concreto, visitamos Kikopark.

Camping Kikopark, en Oliva.

Un verdadero descubrimiento en el que disfrutamos de cuatro maravillosos días. Un complejo en el que no solo se ofrecen parcelas para acampar, sino que también es posible alquilar apartamentos con todas las comodidades.

Pero si algo nos impresionó fue su envidiable ubicación junto a un conjunto de dunas que hacen del lugar un entorno único. Pegado a la orilla del mar, son inolvidables sus amaneceres de un sol rojo intenso difícil de describir.

Las instalaciones ofrecen al visitante un remanso de paz bajo un cielo estrellado mágico. Tienen los servicios imprescindibles para un establecimiento de este tipo al que se añaden un excelente restaurante, una pizzería de variada carta y un encantador chiringuito.

Excelente arroz a banda en el chiringuito de Kikopark.

Sin embargo, obligados por la critica situación actual solo permanecen abiertos de jueves a domingo. En cualquier caso, es un placer para los sentidos degustar un rico arroz a banda a la orilla de la playa acompañado de un par de cervezas gélidas. Una experiencia que recomendamos sin dudar.

Restaurante Mandala, en Oliva.

Otro gran descubrimiento fue el restaurante Mandala. Un auténtico oasis en la propia playa. Un lugar con mucho encanto que nos conecta con paisajes ibicencos cubiertos de azul y blanco. Un paraíso del que disfrutar del mar y la gastronomía en un ambiente encantador.

Nuestra visita a Oliva terminó precisamente en este local del que guardamos un gran recuerdo. Tras cuatro días de ensueño solo nos queda emplazarnos para una nueva cita en este maravilloso lugar de la costa mediterránea. Hasta la próxima.

Una entrada muy completa e interesante de “Los viajes de Snaky”. Recomendable.

Los viajes de Snaky

21, 22 y 23 DE FEBRERO DE 2020. BAIX LLOBREGAT (CATALUNYA-ESPAÑA) – CAP DE CREUS (ALT EMPORDÀ-CATALUNYA) – CADAQUÈS (ALT EMPORDÀ-CATALUNYA) – BAIX LLOBREGAT (CATALUNYA-ESPAÑA).

Casi sin darnos ni cuenta ya habían pasado más de dos meses de nuestro viaje a Alsacia durante las Navidades -puedes consultarlo pulsando aquí-. Las semanas pasaban volando y prácticamente no habíamos salido con nuestra Snaky en lo que llevábamos de año.

Se nos planteaba la posibilidad de escaparnos un fin de semana, pero no teníamos demasiado claro a donde ir. Recordamos una salida anterior -puedes consultarla pulsando aquí– en la que nos quedamos con ganas de ir al Cap de Creus, el punto más oriental de la península ibérica. En aquella ocasión no pudimos llegar ya que la carretera que da acceso al faro tiene el tráfico restringido para las autocaravanas.

Seguro que la carretera continuaría prohibida para nuestra Snaky, pero…

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Pozas cerca de Huesca

Un lugar con mucho encanto y atractivo. Sin duda, una alternativa para este verano tan “especial”.

Dicho y Hecho

Uno de nuestros descubrimientos de este verano en la sierra de Guara, ha sido el Barranco de Formiga, uno de los barrancos más populares que congrega multitud de barranquistas en verano.

A pesar de ésto, si lo tuyo no son las emociones fuertes y prefieres disfrutar del entorno dándote un chapuzón sigue leyendo y descubre nuestras recomendaciones.


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La llave de las palabras

Libros día del libro

El Día del libro nos pilló este año en pleno confinamiento, así que no lo pudimos disfrutar. Confieso que yo hice trampa… compré uno en el supermercado al lado de casa, que tiene una pequeña zona de librería, de paso que iba a hacer la compra. No era un producto de primera necesidad (según cómo se mire…) pero me lo vendieron igual.

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Una entrada muy completa e interesante. Enhorabuena.

Los viajes de Snaky

16 y 17 DE AGOSTO DE 2018 / VALL DE BOÍ (CATALUNYA).

Tan solo habían pasado apenas tres semanas de la finalización de nuestro primer gran viaje por Europa recorriendo Suiza al completo y explorando zonas de Alemania, Italia y Francia durante veintidós días. No obstante, el gusanillo viajero ya empezaba a dar señales de vida de nuevo en nuestro interior.

Afortunadamente teníamos justo delante nuestro la oportunidad de hacer una escapada y había que aprovecharla. El calendario de agosto mostraba en rojo el número 15 de ese mes. Eso solo podía significar una cosa: un día festivo. Efectivamente, ese festivo tan atípico en pleno período vacacional para la mayoría de la gente y que es conocido como el día de la Asunción.

Con el “síndrome de abstinencia viajera” en niveles incontrolables diseñamos una escapada de tres días de duración cerca de casa. No queríamos pasarnos las jornadas conduciendo así…

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Menudo viaje. Increíble. Una entrada muy completa y práctica.

Los viajes de Snaky

DÍA 6. Viernes 13 de diciembre de 2019. RIBEAUVILLÉ (ALSACIA-FRANCIA) – RIQUEWHIR – KAYSERSBERG – BAUME LES DAMES (FRANCO CONDADO-FRANCIA). A pesar de que la previsión climatológica para la noche era de nevada intensa, nosotros no vimos ni un solo copo de nieve. Cierto es que estábamos durmiendo, pero a ratos sí que escuchamos como la lluvia caía sobre el techo de nuestra autocaravana.

IMG_20191213_095233 Finalmente no nevó durante la noche en la zona de espera del Camping de Ribeauvillé.

Seguía lloviendo y no había posibilidad de ver el mercado de Navidad de Ribeauvillé porque sólo lo instalan los fines de semana. Por ese motivo optamos por desplazarnos al siguiente destino, otra población de larga tradición vitícola de la zona que, además, está catalogada en la lista de Les Plus Beaux Villages de France -un galardón que premia a las poblaciones más bellas por su patrimonio artístico y cultural-. Allí nos…

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Excelente entrada, muy completa y práctica.

Un país en mi blog

Para los que nos gusta la montaña, aunque no seamos extremadamente aventureros ni el turismo de nieve nos excite, los meses de verano son buenos para pasear, recorrer y disfrutar de lugares como al que nos vamos a dirigir hoy. No teníamos muchos días pero la opción de los valles de Ordesa y Benasque, en el Pirineo Aragonés, nos atraía demasiado. Por ello, vamos a hablar de un viaje de dos noches, casi relámpago, pero que vivimos con mucha intensidad y con la emoción de encontrarnos ante paisajes estremecedores con el agua como protagonista y pueblos tremendamente bellos.


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La riqueza marina de las aguas de Tabarca.

Son muchos los motivos para visitar la costa alicantina, pero de entre todos ellos destaca uno: la isla de Tabarca, la única habitada de la Comunitat Valenciana. Uno de los enclaves más bellos y sorprendentes del litoral. En realidad es un archipiélago formado por la isla Plana (o Tabarca), La Cantera, La Galera y La Nao.

De apenas dos kilómetros de largo y 400 metros de ancho, su proximidad a la costa convierten este singular espacio en una visita obligada para los amantes del mar.

Dosenelcamino.blog recorrió sus calles angostas y sus calas de aguas trasparentes en una visita inolvidable que, a buen seguro, repetiremos.

Son muchas las “tabarqueras” que comunican la isla con Santa Pola y Alicante

Son muchas las conocidas “tabarqueras” que trasladan a diario a los turistas desde Santa Pola y Alicante. En nuestro caso, iniciamos nuestra pequeña travesía de media hora desde el puerto santapolero.

La sensación de iniciar un viaje diferente nos embarga. La salida desde la bocana nos ofrece una vista impresionante del litoral. La primera línea de apartamentos y establecimientos hoteleros se extiende por la costa hasta el faro mientras la torre vigía nos observa como antaño, vigilante ante la llegada del posible enemigo, a menudo escondido en la propia isla de Tabarca.

Las olas chocan implacables contra el casco del catamarán, que avanza hacia nuestro destino en un mar de color turquesa. En pocos minutos nos acercamos a la isla que emerge como una pequeña formación rocosa amurallada, vestigio evidente de su pasado como refugio de piratas berberiscos y antes de fenicios y romanos.

Tabarca es la primera reserva marina de España desde 1986

El pequeño puerto bulle de visitantes que desembarcan ávidos de la mejor hamaca en primera línea mientras se ven las primeras caras de asombro ante un fondo plagado de peces, muestra de la riqueza de estas aguas cristalinas.

No en vano, Tabarca es la primera reserva marina de todo el país desde 1986 y Zona de Especial Protección para las Aves, además de conjunto histórico artístico desde 1964.

Una pequeño paseo nos traslada a la playa principal, de unos 200 metros, punto de encuentro de la mayoría de los visitantes, aunque son muchos los rincones por explorar. Los guijarros no invitan a tumbarse en la tradicional toalla, si bien el servicio de hamacas es económico y, dependiendo de la disponibilidad, puede ser una buena opción para las familias que deciden pasar el día en este singular archipiélago.

Las praderas de posidonia son uno de los grandes atractivos de los fondos marinos de la isla

No obstante, merece la pena perderse entre sus calas y disfrutar de la verdadera joya que se esconde en el fondo de sus aguas: la posidonia. En las 1.400 hectáreas de reserva marina se encuentra una de las principales praderas de esta planta acuática, endémica del Mediterráneo, y auténtico pulmón en peligro.

Es por ello que resultan imprescindibles unas gafas de buceo para disfrutar con la sensación de paz y tranquilidad que podemos experimentar bajo las aguas cristalinas de la isla.

Panorámica de la playa principal de la isla, con su marca de hamacas y sombrillas.

Meros, salmonetes, doradas y pargos son algunos de los peces que se pueden observar y, con suerte, alguna que otra tortuga boba y langosta e incluso caballitos de mar, además de pulpos, crustáceos, moluscos, erizos de mar y morenas.

Una vida marina de gran riqueza que nos invita a compartir este entorno increíble en el que el ser humano se siente insignificante. Dejarse llevar por las olas y mecerse a su antojo convierten el baño en estas aguas en un auténtico lujo.

Pero Tabarca también ofrece una visita más cultural entre las calles del pequeño pueblo, de apenas un centenar de residentes.

Tres puertas de acceso aún se mantienen en pie, recordándonos su pasado defensivo ante los ataques piratas que a menudo asolaban la costa alicantina. La de Levante, la más próxima al puerto, nos adentra en el núcleo urbano donde el visitante puede disfrutar de las tiendas de artesanía, restaurantes y hostales.

Más hacia el oeste se encuentra la puerta de San Gabriel, que da paso a una zona rocosa con calas de gran belleza donde huir del bullicio. Existe una tercera puerta, la de san Miguel, que daba acceso al antiguo puerto. La isla también cuenta con iglesia, la de San Pedro y San Pablo, y un hotel en lo que antaño era la Casa del Gobernador. Además de un museo en lo que fue el almacén de la almadraba.

Caldero en el restaurante La Gloria.

La isla también es punto de encuentro gastronómico donde el tradicional caldero es la principal estrella. Son varios los restaurantes que ofrecen menús a buen precio y en el que destacan, además del ya citado caldero, los arroces, los pulpos y los calamares a la plancha. Dosenelcamino.blog recomienda La Gloria. Un local familiar en el que calidad y precio se dan la mano, acompañado de un trato afable que tanto agradecemos los visitantes.

La jornada llega a su fin, los turistas van poco a poco dejando la isla, y la paz vuelve a sus playas. Tabarca recupera su espíritu y a nosotros nos embarga la tristeza. Es hora de marchar, pero con la esperanza de volver y reencontrarnos entre sus aguas.

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