El paraíso de Las Negras

En una anterior entrada, dosenelcamino.blog visitó Carboneras, un pequeño pueblo en el límite del parque natural Cabo de Gata-Níjar. En esta ocasión, hablaremos de Las Negras. Otro municipio de apenas 300 habitantes, casi todos extranjeros, que se ha convertido en uno de los enclaves más visitados. Lugar para perderse y escuchar el mar, sin prisas y en paz.

Las Negras es un lugar para perderse y escuchar el mar, sin prisas y en paz

Uno de esos sitios donde el alma y el cuerpo se reencuentran, donde el tiempo parece detenerse y en el que reina un ambiente bohemio al que acuden cada año cientos de turistas que huyen del mundanal ruido para refugiarse entre sus calles y playas.

Desde Elche, por la A-7, se encuentra a unos 250 kilómetros. Una distancia que bien merece la pena recorrer. Según nos acercamos al parque natural, el paisaje se hace más agreste y seco, salpicado por un mar de plástico en el que se esconden enormes invernaderos.

Las indicaciones desde la autovía del Mediterráneo no tienen pérdida. Las salidas Níjar/Lucainena o Campohermoso/Las Negras nos llevan hasta Campohermoso, y desde allí se toma una carretera sinuosa hacia Las Negras, que queda a unos 16 km.

Es un ejemplo de cómo tradición y modernidad han sabido darse la mano para convivir de manera ejemplar

Un núcleo urbano de paredes blancas nos recibe, apenas unas decenas de casas bajas, que, afortunadamente, sobreviven al avance imparable del turismo. Un ejemplo de cómo tradición y modernidad han sabido darse la mano para convivir de manera ejemplar.

Las barcas de pescadores aún permanecen varadas en la orilla de una playa que bulle de visitantes ávidos de sus aguas trasparentes y sus paisajes volcánicos.

No en vano, Las Negras recibe este nombre del monte próximo conocido como el El Cerro Negro, una gran masa de material volcánico, que por efecto de la erosión ha esparcido sobre el litoral pequeñas piedras que cubren la costa de este color tan peculiar.

Pasear entre sus calles y, sobre todo, disfrutar de un anochecer junto a la playa es uno de sus muchos encantos. La música de los bares próximos y el batir de las olas forman el escenario perfecto para desconectar de todo y de todos.

Pero Las Negras no son solo sus playas. También definen este paraje las asombrosas formaciones rocosas que lo rodean. Enormes gigantes que terminan de forma abrupta en el mar, en un paisaje natural de enorme riqueza.

Sus aguas cristalinas hacen del lugar un paraíso para los amantes del esnórquel que buscan sus ricos fondos marinos alejados de miradas curiosas.

Además de la propia playa de Las Negras, es recomendable acercarse a la cala San Pedro, de arena fina y blanca, muy diferente de la primera, y en la que habita desde hace años una pequeña comunidad hippie. Se puede llegar andando (alrededor de una hora) o en barca desde el pueblo.

Otra cala de visita obligada es la del Cuervo. Se encuentra a menos de 10 minutos caminando desde Las Negras en dirección al Camping La Caleta. Mucho más tranquila que las otras dos, ofrece una pared vertical donde se dan cita grupos de buceadores.

Próximas al pueblo se encuentran la famosa playa de Los Muertos, en el término municipal de Carboneras; la de Aguamarga, y las calas de Enmedio y del Plomo. Son solo una pequeña parte de las maravillas que atesora el parque natural Cabo de Gata-Níjar.

La Bodeguiya, en la playa de Las Negras.

El visitante podrá disfrutar de una variada oferta restauradora, pero destacan, sobre todo, los locales pegados a la playa como la Bodeguiya, el lugar perfecto para tomar una cerveza gélida y dejar que la vida fluya, sin preocupaciones, con el “carpe diem” como bandera y donde sentir una verdadera comunión con la naturaleza.

El chiringuito Café del Cabo es otro establecimiento que invita a desconectar con unas vistas preciosas desde el paseo marítimo de la localidad.

En general, la mayoría de los locales ofrecen refrescantes terrazas bañadas por la brisa marina donde degustar cocina mediterránea, arroces y el pescado fresco de la zona.

La oferta hotelera, afortunadamente, está restringida para evitar masificaciones que, a buen seguro, acabarían con este paraíso. No obstante, hay hoteles, hostales, apartamentos y campings para todos los bolsillos. Además de los tradicionales cortijos en los que el turista podrá disfrutar de un entorno tan peculiar.

Los amantes del senderismo tienen también en Las Negras y sus alrededores excelentes rutas de diferente dificultad aunque las mejores, seguro, están por descubrir.

En Las Negras todavía es posible encontrar la paz y el sosiego tan necesarios en momentos convulsos

En definitiva, Las Negras es visita obligada para todos aquellos que sepan apreciar la grandeza de un parque natural como el de Cabo Gata-Níjar, casi virgen, en el que todavía es posible perderse con la mochila al hombro y encontrar la paz y el sosiego tan necesarios en momentos convulsos como los actuales. Un paraíso, cuya supervivencia depende de todos nosotros y del que todos somos responsables.


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